¿TÚ CREES QUE ALGUIEN TE SOSTIENE?

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A algunos cristianos se les observa una infatigable actividad religiosa. Son dignos de admirar. Se les ve con devoción, mucho respeto, muy constantes en la oración…

Los puedes encontrar con frecuencia en la iglesia, muy a menudo en Misa. Conocen muy bien a los santos titulares de su parroquia, su devoción es palpable.

Son cristianos muy religados. Unidos con fuerza a Dios y a sus creencias. Entre los complementos de su vestir habitual siempre va a estar presente una cruz, una pulsera, una medalla o cualquier objeto que le hagan sentirse unidos al Señor.

Este tipo de actitud es muy loable.

Llegados a este punto de observación de este comportamiento nos separa una fina línea de la crítica y no quiero que por ahí se interprete mi escrito.

Más bien al contrario, en el día de hoy sigo en la línea de auto evaluación de las últimas entradas para tratar de hacer los ajustes necesarios a nuestra fe.

La reacción más normal al leer algo que no nos gusta es pensar que esa interpretación no es la correcta, pero es bueno analizar si algo de lo que estamos oyendo nos puede ayudar a mejorar, en este caso, en nuestra relación con Dios. Por eso, a leer estas palabras, no adoptes una postura defensiva si te das por aludida. Toma lo que creas que no es correcto y coméntalo. Confrontar tus creencias con alguien que siente lo mismo que tú puede ayudarte.

Existe una importante diferencia entre personas de fe: no es lo mismo ir a donde está Dios que estar con Dios.

El cristiano que he descrito anteriormente es una persona cuya fe está tan arraigada que siempre va a acudir allá donde esté Dios, pero realmente no siempre está con Dios.

Tan importante es acudir a Él como saberse con Él, pero es más relevante es lo segundo.

Está claro que la oración, la práctica, es fundamental para mantener viva nuestra fe, pero si estamos acudiendo a Dios solo por temor o por fervor, lo más probable es que al mínimo contratiempo comiencen nuestras dudas.

Es muy normal ver a alguien que ha estado mucho tiempo religado a Dios y que a raíz de uno o varios acontecimientos desgraciados en su vida dejan de acudir a Él. Incluso justifican su reacción con enfado porque “Dios les ha fallado”, “mi Santo me ha fallado”, o “¿dónde estaba la Virgen de…(casi siempre es un modelo de Virgen y casi nunca la madre de Dios), cuando me pasó esto?.

He observado en entornos muy cercanos como a raíz de una repentina muerte se desmorona todo lo que parecía una fe con buenos cimientos. Y si no se viene abajo, asaltan dudas diarias que convierten la convivencia con Dios en algo muy difícil de llevar. Afloran sentimientos de culpabilidad porque ahora ya no nos sentimos tan cercanos a Él como antes y su misericordia pasa a ser algo secundario.

Cuando debería ser al contrario, a la primera que Dios nos devuelve un resultado inesperado ya cuestionamos su eficacia.

Esto ocurre por ese matiz del que hablaba: no es lo mismo ir dónde está Dios que estar con Dios.

Lo ideal es llevar la práctica las dos cosas. Ir y estar. Pero lo que ocurre es que en cuanto nos salimos de lo que consideramos el entorno de Cristo, (la Iglesia, la oración, mis rutinas religiosas…) ya vamos a otra cosa. Y si estamos con Dios, deberíamos estarlo en todas las situaciones de nuestra vida.

Cuando comenzamos a darnos cuenta que queremos que el pilote nuestra nave tenemos que tomar la firme decisión de que Él y sólo Él va llevar el timón. No que conduzca según nuestras instrucciones, al contrario, dejarnos llevar nosotros según su voluntad. De qué sirve dedicar una petición del Padrenuestro a entregarle nuestra vida, implorando que se haga su voluntad, cuando solo queramos que se haga la nuestra con su ayuda.

Estar con Dios es ponerlo a tu lado desde que te levantas hasta que te acuestas. Pero no ponerlo en una medalla del cuello, sino meterlo dentro de ti y cuando se genere un contratiempo del día a día ponerte en sus manos y actuar como Jesucristo lo haría.

Esto no es fácil, por supuesto que no. Por eso el sacerdote te recuerda en cada Eucaristía que Dios derrama su amor en cada uno de nosotros por el Espíritu Santo que nos ha sido dado. Si de verdad te crees esto, debes llegar al convencimiento que con la acción de ese Espíritu vas a poder salvar situaciones que tu razonamiento no alcanza a entender.

Es algo que deberías preguntarte.

¿Creo de verdad?

¿Estoy con el Señor, o sólo soy un cristiano religado que acude a Dios solo por temor?

A veces me pregunto si esa gente que dice que “está enfadada con Dios” a raíz de un contratiempo que le ha ocurrido en su vida, no acudía antes a Él solo por temor y ahora no le importa separarse de Él porque ya le da igual lo que le pueda ocurrir pues no será mayor que lo que le ha sucedido. Lo cual quiere decir que realmente iba a donde estaba Dios pero no estaba con Él.

Es este un tema para discernir, para hablarlo con alguien con quien tengas cercanía espiritual. Quizá pueda parecer denso, pero es muy simple. Solo se trata de analizar en qué crees: en lo que tú haces por Él o en lo que Él hace por ti.

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Lázaro Hades.

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5 pensamientos en “¿TÚ CREES QUE ALGUIEN TE SOSTIENE?”

  1. ¿Qué si creo que alguien me sostieneeeeeee… ou? Si no hubiera sido por ÉL… ¿qué sería de mi ahora y hoy?, ¿qué sería de mi falimilia y de todos los que están a mi alrededor? Lo que ocurre me pasa en muchas ocasiones es que no me acuerdo de esto, se me olvida. El me tiene pero que muy bien sujeta. Me tiene sujeta por muchos hilos que son las personas que EL me va poniendo cerca todos los días.
    Señor que note tu presencia.
    Muchas gracias Lázaro. Un saludo.

  2. La reflexión de hoy es de las que deberíamos leer y analizar muchos días de nuestra vida diaria.
    A mí, en estos momentos, me ha llevado a replantearme muchas de mis actitudes de mi vivir diario, sobre todo a nivel de cristiano.Gracias por darnos estos “re-movimientos” de conciencia.

  3. ¡Que buen propósito nos dejas hoy,Lazaro.Dejar que solo Ël lleve el timón de mi pobre barquichuela,y considerar con mas frecuencia,en lo que Él hace por mi…¡Que buena tarea..,me encantó otro comentario tuyo:¨tenemos tarifa plana de Gracia¨a ella me acojo.Mil gracias

  4. BUEN DIA SR. LAZARO…. ANALIZAR EN LO QUE CREO: “LO QUE YO HAGO POR EL, O LO QUE ÉL HACE POR MI”.
    EN REALIDAD HAGO MUY POQUITO POR EL, Y EL HACE TOOOOODO POR MI Y PARA MI. POR OTRA PARTE, ES VERDAD QUE A VECES A UNO SE LE OLVIDA SU EXISTENCIA, Y PIENSA QUE SOLAMENTE VIVE POR UNO Y PARA UNO, SOMOS EGOISTAS, SIN EMBARGO DEBEMOS DEJAR QUE SEA ÉL QUIEN MANEJE NUESTRAS VIDAS, PUES SOLO ÉL SABE LO QUE NOS CONVIENE, EN POCAS PALABRAS, DEJAR NUESTRA VIDA EN SUS MANOS Y ACEPTAR SU VOLUNTAD… PERDON LAZARO, SIEMPRE ME REVUELVO…. GRACIAS NUEVAMENTE!!

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