LENTO A LA IRA

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Aprendiendo a vivir en cristiano he descubierto que los salmos dicen mucho más de lo que al principio yo alcanzaba a entender por su envoltorio lleno de expresiones demasiado retóricas para que los pudiese entender quien no estaba por la labor de escuchar.

Además de ser textos muy completos, muchos contienen un profundo mensaje que parece haber sido escrito esta mañana para nosotros y su antigüedad solo le aporta la solera que como a un buen vino le da el paso de los años.

A propósito del paso de los años de los textos bíblicos, quiero compartir contigo una anécdota. Hace pocos días abandonaba una larga sobremesa con unos amigos con los que me excusé pues quería ir a Misa. Uno de ellos, sorprendido por mi decisión y costumbre, desconocida para él hasta ese momento, me preguntó que porqué iba a ir “a escuchar lo que dice una persona que lee un libro que se escribió hace más de 2.000 años…”.

Él mismo me brindó la respuesta, ante la que no supo reaccionar. Las palabras salieron solas(¿?). Le dije: “pues entre otras cosas, por eso voy, porque algo tendrá el protagonista del libro ese del que hablas para que después de tantos años aún se siga hablando de él…”.

Y haciendo conexión entre los salmos y la pregunta inquisidora de mi amigo, hago hoy referencia a una expresión que se me quedó grabada desde que la oí la primera vez: “Dios es lento para la ira”. Esta frase la puedes encontrar en los salmos 86:15103:8 y en el 145:8.

Para más mensaje, el texto completo de esos párrafos dice: “…Señor, eres Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad.”

Aunque la frase tiene para un análisis más completo, me quedo con esa actitud de Dios referente a la ira que yo adopté ante la burlona cuestión a la que me sometió mi amigo. Es algo normal a lo que los cristianos hemos de estar acostumbrados. Me refiero a ese tipo de preguntas… y a la actitud mantenida en mi respuesta.

Esa actitud de paz la conseguiremos imitando a Dios, pero solo si dejamos que nuestra ira se consuma a fuego lento cuando se cocina algo que nos irrita. ¿Es difícil? Sí, lo es. “Es difícil” es la resignada expresión mas dicha y escuchada cada vez que recordamos valores cristianos que nos cuesta cumplir. ¡Claro que cuesta!, si el parangón lo estamos poniendo en Cristo, ¿no va a costar?

¿Cómo va a ser fácil ser lento para la ira? Cuando percute nuestro interior mediante un disparador accionado por la injusticia evidente, por una enfermedad repentina y cruel, por una desgracia inesperada e irreversible… ¿lento en la ira?

Lo único que podemos hacer nosotros ante una fatalidad, lo únicoes razonar para tratar que la ira no salga por delante nuestra para representarnos, pues hablará en nuestro nombre y luego nos costará defender nuestra reacción ante los demás… y ante Dios. Nada nos recompensará en mayor medida que haber sabido mantener la calma, ni siquiera satisfacer deseos quiméricos de venganza ante situaciones que la pidan a gritos.

Sin embargo, sin saber porqué, habrá ocasiones en la que te llenes de paz en momentos complicados y te sorprenderás al reaccionar sin la ira que la magnitud de la desgracia te está pidiendo. El porqué viene en el mismo salmo: “…Dios es misericordioso y clemente…”.

Nuestro día a día de práctica cristiana nos aporta condiciones que desconocemos hasta que son demandadas.

Dios trabaja en nuestro interior. Entre otras cosas, por eso fui a Misa aquel día, a alimentarme de Él.

Lázaro Hades (2011)

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3 pensamientos en “LENTO A LA IRA”

  1. Gracias, estoy segura que esuna pagina q me ayudarà, a ser una mejor cristiana católica,lo especifico x que hay personas q piensan q los católicos no somos cristianos , siendo Cristo nuestro fundamento.
    Bendiciones

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