EL PECADO ORIGINAL

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Llevas horas frente a tu ordenador. Ensimismado con lo bien que te está quedando el trabajo que tienes que terminar tras haberle dedicado días de esfuerzo, nada te hace presagiar el capricho informático que va a acontecer en breve.

Un pequeño detalle y, piensas, me quedará genial. Le agrego una imagen y listo. Le doy a insertar y… el ratón que no responde. ¡Vaya! El reloj de arena virtual girando sobre si mismo no anuncia nada bueno…

¡¡No me digas que se ha quedado colgado el pc!! ¡¡No había guardado el documento!!

Toca reiniciar y comenzar de nuevo.

Espero que no te hayas visto muchas veces en esta frustraste situación porque desde luego eso de “lento a la ira” cuesta aplicarlo en ese momento.

Pues algo parecido a esto creo que le ocurrió a Dios cuando se puso a crear “su trabajo”, prepararnos este mundo para que nosotros lo habitásemos… e hiciéramos lo que poco a poco vamos haciendo con él.

Empleó todo su esfuerzo e imaginación para crear el Universo. Buena planificación: el día, la noche, tierra, agua…todo el entorno era idílico. Bien lo pueden asegurar Adán y Eva, que serían el punto y aparte de esta creación.

Todo casi listo, Dios confiado y contento con lo bien que le estaba quedando el trabajo, hasta que Eva sucumbió a la misma tentación que muchos siglos después lo haría Blancanieves. Está claro que a ambas les unía el gusto por las manzanas.

Caín y Abel se inventaron las peleas entre hermanos… un montón de consecuencias de actitudes humanas… y Dios que no le había “dado  a guardar” a su creación hasta que llegó a una conclusión: “Esto se me ha quedado colgado, voy a tener que reiniciar…

Al final, que todavía era el principio, no tuvo más remedio que diluviar pulsando un crtl+alt+supr.

Antes de resetear tuvo la preocupación de pedir a Noé que hiciera una copia de seguridad de cada especie. Y este copió todos los archivos originales en un arca dura.

Aún sabiendo que podía instalar de nuevo esos archivos, pensó que lo mejor sería cambiar el sistema operativo al completo. Comenzó a estudiar alianzas y llegó a la conclusión que el sistema Abraham.0 sería el mejor para reiniciar el mundo. Aunque parecía que este y Sara, su mujer, no iban a tener descendencia, las actualizaciones de Abraham nos llevaron hasta el renovado Moisés, que fue el encargado de abrir las primeras ventanas, en su caso en el mar, para que el pueblo de Dios comenzara a caminar con fluidez.

Todo parecía que iba por buen camino, aun soportando los errores iniciales generados por las diferentes versiones del virus “pecados” y sus consecuencias. Dios decidió por fin instalar el antivirus definitivo, el Cristo en la Cruz, quien con su sacrificio e instalación en nuestras vidas redimió definitivamente los pecados de ese virus indeleble que se había instalado en nosotros.

 Y digo indeleble porque aún siendo redimidos por el antivirus salvífico, en nuestro disco duro aún dormía el pecado original. El menos original de los pecados, ya que todos los portamos por igual.

Y como hoy me he tomado la licencia informática para traerte hasta este punto, abordamos ahora la última versión de las consecuencias de haber mordido aquella manzana, el pecado original 2.0.

He recurrido a esta explicación cibernética para insistir en mi teoría de que el pecado original no es un asunto despreciable en nuestros días. Es curioso como, sobre todo los que manifiestan creer pero cuestionan asuntos tradicionales de nuestra fe como es el caso, hablar del pecado original parece referir a la tele en blanco y negro en un mundo de pantallas lcd, es hablar de algo que no va con nuestros tiempos.

Bueno, pues ese pecado es tan original que creo que lo traemos todas las personas “de fábrica”. No es un extra, viene de serie. Es algo que llevamos dentro, que nos impide ser como nos gustaría ser, que sale aunque no queramos que salga y que nos lleva a realizar acciones en contra de nuestra voluntad. Aflora sin llamarlo. Lo dicho, un virus.

¿O es que a esta alturas alguien puede negar que él no traía instalados la soberbia, la vanidad, el ego, el deseo de ser protagonistas, el desagradecimiento, la burla, el rencor… y un montón de versiones de este mal que sale siempre sin llamar?

Solo tomando la “versión soberbia” de este virus, podríamos argumentar que esta tara humana es la que nos lleva a actuar de una forma desproporcionada para lo que debería ser un comportamiento fundamentado en el amor. ¿Acaso no es este uno de los males que afectan a las relaciones vírgenes de resentimientos que nacen entre padres e hijos? ¿Relaciones humanas que con el tiempo se deterioran al manifestarse esos egos incontrolados? Las mismas que influyen en cualquier otra relación, marido-mujer, amigo-amigo, hermano-hermano, compañero-compañero… Son esas actitudes espontáneas (?) que hacen que esas relaciones cuyo arbitro solo deberían ser los sentimientos, se midan por intereses y no por dosis de amor.

Podría estar enumerando infinitas mutaciones de este virus, daría para escribir muchos artículos agitadores de consciencias.

Lo que no podemos negar que venimos al mundo con ese virus evolucionado que es el pecado original que se ha ido adaptando a los tiempos y aunque quieras negar que lo portas es difícil demostrar que lo has eliminado porque aflora nada más iniciar el sistema cada día.

Lázaro Hades

(2012)

5 pensamientos en “EL PECADO ORIGINAL”

  1. Así es… ¡Qué buena la explicación y qué bien se entiende! Tienes un don especial y facilidad para explicarnos lo que nosotros hacemos complicado.
    Muchas gracias. Un saludo.

  2. Que Espiritu mas actual tienes hoy, pero no por novedoso menos real. Cuando he visto el auricular pinchado en la manzana…. Se lo hare llegar a algun informatico que otro. Gracias por estas reflexciones.

  3. El simil es magnífico, y como dicen Nieves, ¡qué bien se entiende! se ve que has aprendido bien del MAESTRO, quien siempre buscaba imágenes de la vida de su época para que todos entendieran. Un fuerte abrazo y mi gartitud por estar fielmente sembrando.

  4. WOW!! AMIGO LAZARO, ESTUPENDO!!, NO CABE DUDA QUE EL ESPIRITU SANTO DE DIOS, TE ILUMINA!! MUY ENTENDIBLE… PARA NUESTROS TIEMPOS, DONDE TODO ES COMPUTACION. DIOS TE SIGA BENDICIENDO. SALUDOS

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