SUBIDÓN POST VACACIONAL

Foto: Ursula Küster
Foto: Ursula Küster

Bien es conocido por todos, – los más afortunados solo de oídas – eso que llaman síndrome post vacacional, ese estado de depresión en el que el hombre tiende a sumergirse tras un largo periodo vacacional.

La vuelta al trabajo, a los hábitos normales de nuestra vida, el descalzarse las chanclas para volver a ponerse los zapatos y volver a cubrirse de rodillas para abajo, se convierte para muchos en una cuesta arriba anímica difícil de asimilar hasta pasadas unas semanas.

Lejos de afrontar este tiempo como una acción de gracias por lo vivido y por la nueva oportunidad de volver a nuestras rutinas, refugiarse en ese estado de zozobra no hace más que instalarnos en ese desasosiego que no conduce a nada.

Antes al contrario, este mes de septiembre siempre es una buena excusa para iniciar o corregir muchos hábitos y en el caso que nos ocupa, es momento de poner a punto algunas de nuestras actuaciones para con Dios.

Hablemos hoy de nuevo de la TIBIEZA.

Es buen momento para ver cómo andamos de temperatura espiritual.

Quizá durante el verano o desde hace más tiempo las cosas de Dios ya no son lo mismo para ti. Comienza a pesarte rezar con la misma frecuencia que lo hacías hace un tiempo, ese examen de conciencia que por un tiempo se hizo habitual ahora parece prescindible, tus visitas al Sagrario se han sustituido por un rápido gesto de la señal de la cruz al pasar por la puerta de la iglesia, o lo que es aún más preocupante, ya no tienes la necesidad de ir a Misa como lo antes lo sentías.

Claramente has entrado en un estado de tibieza espiritual, porque eres tibio cuando estás haciendo perezosamente y de mala gana las cosas que se refieren al Señor.

Aprovecha el inicio de este nuevo ciclo para examinarte.

La guerra del cristiano nunca cesa. En la vida interior se da un continuo comenzar y recomenzar que en el fondo nos viene bien si lo afrontamos con capacidad de análisis. Si no sufriésemos este tipo de altibajos tenderíamos a creernos que está todo conseguido y pecaríamos de soberbia.

Lo importante es descubrir nuestro estado y actuar. Indudablemente te encontraras muchas dificultades a lo largo de tu vida cristiana, pero no somos super hombres. Cada uno de nosotros tenemos que cargar con nuestra cruz (muy liviana si la comparamos con la que Jesús cargó por nuestra causa) para seguir con nuestra formación en este tránsito por la vida.

Es el momento de cambiar esas cosas que nos están haciendo tibios. Vamos a proponernos pequeños objetivos que modifiquen nuestra temperatura espiritual.

Objetivos cortos y asumibles, no te mortifiques con metas inalcanzables que aumentarán tu frustración y te alejarán más de Dios. Precisamente lo que buscamos es estar más cerca de Él con pequeñas acciones que poco a poco encontrarán recompensa fortaleciendo nuestro interior.

Si nunca rezas el Rosario, porqué no hacerlo una vez a la semana, pero todas las semanas. No te sientas mal porque oigas que otros lo hacen a diario, prémiate rezando esta oración con mucho sentido y con una frecuencia que puedas asumir para que se convierta en uno de tus nuevos hábitos para este otoño.

Es también un buen momento para ir a misa en un día entre semana. Entérate de los horarios de misa cerca de tu casa y trata de ir al menos un día a la semana a una hora en la que lo puedas encajar bien entre tus obligaciones personales. No lo hagas como una obligación, hazlo como un regalo que te haces al recibir a Dios en un día especial para ti.

¿Y que tal si hacemos una mortificación? No estaría mal dejar de comer eso que tanto nos gusta para ofrecer a Dios ese pequeño sacrificio. O prescindir de ese delicioso combinado que tanto nos gusta bebernos después de las comidas, porqué no dejamos por un tiempo, durante algunos días.

Le pedimos tanto a Dios y sin ninguna medida, que si Él nos pidiera algo a nosotros, aunque fuesen pequeñas tonterías, todo serían excusas para cumplirlas.

Los cristianos tenemos muchas excusas para no caer en esa depresión tras la vacaciones, nosotros siempre tenemos que tener motivos para crecer en nuestra fe.

¿Te apuntas al subidón post vacacional?

.

Lázaro Hades.

Gracias Dios mío por tu amor infinito.

Toda una vida se me hace pequeña para agradecerte el enorme favor que me has hecho al elegirme discípulo tuyo.

.

4 pensamientos en “SUBIDÓN POST VACACIONAL”

  1. Gracias Lázaro por este “subidón post vacacional” que nos traes hoy. Encuentro tus consejos muy apropiados y muy asequibles para los que queremos seguir “Aprendiendo a Vivir en Cristiano”.
    ¡Bendito sea Dios que tanto nos quiere!
    Un fuerte abrazo.

  2. Me apunto a revisarme;ya lo había previsto en cuanto a lo que se refiere al cuerpo;pero gracias por hacerme caer en la cuenta de que aparte del colesterol y compañía …..hay que revisar también las cosas del alma.GRACIAS

    1. Gracias por tu vuelta Belén. Ahora ya van encajando todas las piezas para poder seguir evangelizando juntos ya que tu apoyo diario es primordial para esta misión encomendada por Dios.
      Un fuerte abrazo.

Deja un comentario