¿TÚ TIENES CONFIANZA EN LO QUE CREES?

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Lo deja muy clarito CS Lewis cuando lo explica:

Nunca sabe uno hasta qué punto cree en algo mientras su verdad o su falsedad se conviertan en asunto de vida o muerte.

Es el escritor inglés convertido al catolicismo, en un capítulo de su libro Una pena en observación, quien hoy me ha ayudado a llegar a algunas conclusiones en torno a la confianza que da creer en algo o en alguien. 

Imagínate que ves una caja atada con una cuerda. Está tan fuertemente amarrada que es imposible abrirla si no utilizas un buen cuchillo para cortarla y aun así es dificil que lo consigas porque su grosor invita a ni siquiera intentarlo.

Tiene una extensión considerable. Al menos 10 metros de largo que impiden que podamos abrir esa caja. ¡Qué seguridad!

Pues ahora piensa en que te animan tirarte por un precipicio. Te dicen que no pasa nada, que mucha gente lo hace y que vas a liberar mucha adrenalina.

Te colocan en el borde de un puente, te fijan un arnés de seguridad y estás a punto de lanzarte al vacío amarrada con la misma cuerda que antes custodiaba la caja y que ahora pretende impedir que te estrelles contra el suelo.

Te puedes imaginar la escena. La imagen de esta entrada no deja lugar a dudas que esa chica podría estar perfectamente interpretando la misma situación que tú y yo viviríamos.

Si bien antes veíamos esa cuerda muy fiable al custodiar la caja, ahora, cuando nuestra vida va a depender de su fortaleza, no nos fiamos en absoluto de dejarla en manos de lo que ahora parece un frágil cordón.

La conclusión que sacamos de esto es que quizá habíamos confiado demasiado al principio en  esa cuerda.

Con la gente nos pasa igual.

Durante muchos años uno jura tener confianza absoluta en fulanito, un amigo. Pero llega un día en el que tenemos que plantearnos si le confiamos o no un secreto realmente importante…

A partir de ese momento se genera un nuevo significado de lo que uno consideraba lo que era «fiarse de él». Te asaltarán dudas, y tomes la decisión que tomes, lo más probable es que descubras que no era tal la confianza que tenías con esa persona.

Como en el caso de la cuerda, cuando toca jugársela, nos cuesta confiar.

También ocurre así con nuestra fe.

Al principio es como esta cuerda de la que hablábamos a la hora de cerrar la caja. Nos creemos todo lo que nos digan en torno a ella; total, no nos jugamos nada por hacerlo.

Más adelante, en la medida que esa fe va creciendo, puede que Dios nos esté pidiendo algo más en nuestra relación con Él.

Se puede llegar a dar la circunstancia que tengas que dar un salto al vacío amarrado únicamente de esa cuerda que te une con Dios.

Es cuando dejas de poner tu confianza en todo lo que tu cabeza razona, en las personas y en las cosas de este mundo, y comienzas a poner el centro, de verdad, en las cosas del otro.

Estamos hablando de lo que en el lenguaje espiritual se llama abandono, confianza en la providencia, sencillez…

Conviene diferenciar bien de qué tipo de abandono estamos hablando. Porque es fácil, en una situación desesperada, cuando crees que lo tienes todo perdido y ya no ves ninguna solución a tus problemas, decir entonces que te pones en las manos de Dios. Es cuando exclamas esa frase que tanto alivia: que sea lo que Dios quiera.

En esos momentos de desasosiego eres capaz de decir cualquier cosa aunque no seas muy consciente del verdadero significado de lo que estás afirmando.

No quiere decir que esta postura sea equivocada, las manos de Dios son enormes, tanto, que sujetan muchas causas que nuestro razonamiento tardaría más de una vida en entender.

Pero igual que nuestra protagonista de la imagen, que no está ahí por obligación sino porque practica un deporte llamado puenting, que consiste en dejarse caer de lo más alto de un puente sin más sujeción que la de una cuerda y su valentía, ella ha llegado a ese momento de forma voluntaria. No porque la hayan obligado a ello.

Abandona su vida a lo que esa cuerda quiera resistir.

¿Harías tú lo mismo si la cuerda fuese Dios?…

Dependiendo de quien te formule la pregunta, igual respondes que sí inmediatamente para quedar bien. De hecho, es lo que se suele hacer en la mayoría de los coloquios cristianos, responder lo que se desea escuchar para pasar a la siguiente cuestión y así no meterte en muchos líos.

En el Evangelio de hoy  (Lucas 9, 1-6) le dice Jesús a los discípulos:

No llevéis nada para el camino: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto.

Por lo visto, ahí comenzó la práctica del puenting, pues el Maestro les vino a decir lo mismo a los discípulos: tiraos por ese puente únicamente amarrados a mi, que yo os sujeto. Osea, abandonaos en mi Palabra que yo hago el resto.

Y qué hicieron ellos:

…ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes…

En algún momento hemos de dar el paso de confiar en esa cuerda, ¿no crees?.

¿No te parece que es buena idea abandonarse cuando eres totalmente consciente de la magnitud de tu fe?.

Creo que es buena idea eso de ir probando a «vivir colgados» sabiendo Quien está sujetando al otro lado. Siendo conscientes que ni tú ni nadie jamás vais a poder agarrar los dos extremos de esa cuerda.

Es obvio que nos va a costar, pero ¿porqué no probar?

Si de algo hemos de ser dependientes, que sea de la acción de Dios, de poner nuestra vida entera en sus manos.

Aunque así lo queramos, la autosuficiencia y seguridad en nosotros mismos no nos deja depender de Él tan fácilmente. Cuanto menos pongas tú y más dependas de Dios, más ganarás en la verdadera libertad.

Lo bueno que tiene estar en manos de Dios es que puedes probar a tirarte sabiendo que tienes el comodín de su misericordia. Así que, ¿qué tal un poquito de abandono?

Allá voy: ¡JERONIMOOOOOOOOOO….!!!!

 abandono

 

 Lázaro Hades.

Gracias Dios mío por tu amor infinito.

Toda una vida se me hace pequeña para agradecerte el enorme favor que me has hecho al elegirme discípulo tuyo.

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3 pensamientos en “¿TÚ TIENES CONFIANZA EN LO QUE CREES?”

  1. Me encanta porque lo explicas muy rebien!!!!
    Yo me encontré en una situacion límite…creo que el Señor me condujo a ella…he sido intrépida y tb una ingénua tantas veces….y cuando caes en la cuenta de lo dificil que es jugartelo todo por Alguien sin tener una Palabra de Dios detrás es para volverse loco al ver la debilidad del que crees que es dios, claro!el idolo de la afectividad mal encaminada y los miedos a “morir”…pero en un momento de generosidad de deseo verdadero de dar la vida al Señor, El no se corta un pelo y allá va y te toma la Palabra….y solo te muestra la Cruz..pero Gloriosa…después de mostrarte tu limitación y debilidad que duele verla…a mi mucho por la dosis de orgullo y soberbia que almacenaba….
    y Lewis me encanta….has visto la peli : “Tierras de Penumbra? pues no te la pierdas porque es una preciosidad y que Anthony Hopkins hace de Lewis en ella….cuanta algo de su vida….y te encantará.

  2. Nuevamente quedo asombrada de que tus comentarios aparecen en el momento justo, como puse el otro día, no habrá una camarita en mi casa por la que ves mis necesidades amigo Lázaro??? Estoy probando, nunca antes me había animado con tanta fe y entusiasmo a abandonarme a la voluntad de Nuestro Padre….estoy probando y te puedo decir que no esta yendo nada pero nada mal….GrAcias!!!!!

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