7PC: LUJURIA

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«7PC»: simplificando los 7 pecados capitales en estas siglas parecen aún más peligrosos.

Imagina que oyes en las noticias que estamos amenazados por el «7pc»… uf, da miedo oírlo. ¿Qué será eso? No sé, pero que peligroso suena…

Pues realmente estamos amenazados por los «7PC», pero quizá de tanto oír hablar de ellos no le prestamos la atención que se necesita para evitarlos o simplemente por no conocer bien qué significan y que consecuencias conllevan los obviamos desestimando su presencia.

Creo que con la lujuria puede pasar eso. Si mi hija adolescente me preguntara porqué este es un pecado capital, la verdad, no sabría muy bien por donde empezar a explicarle. Entre el desconocimiento y el rubor, perdería una buena ocasión para prevenirla.

Tenemos suerte los cristianos porque son muchas las personas que comparten sus conocimientos para el desarrollo de nuestra fe y en este caso, uno de mis escritores favoritos, José Pedro Manglano, me ha ayudado a saber cómo explicar lo que significa este pecado capital, además de otros que a lo largo de los próximos días iré compartiendo en este blog.

En su librito «Las siete capitales del alma» dedica un capítulo a la lujuria, titulado «Cuando se enciende el piloto rojo» que a mi me ha ayudado y hoy os copio:

“Respira aire puro”, “pura lana virgen”, “aceite puro de oliva”… Cuando se dice de algo que es puro estamos llamando la atención sobre un valor muy positivo: es algo auténtico, que no tiene mezcla alguna, que se mantiene sin contaminar…

Cuando los cristianos hablamos de pureza, nos referimos a la pureza del corazón: un corazón auténtico, sin mezcla de egoísmo, sin contaminar por el egoísmo del yo, que ama siempre y en todo…

Y concretamente, con el propio cuerpo. Es decir, es puro quien siempre emplea su cuerpo para amar, para darse, para servir…y nunca con la finalidad de un placer egoísta.

Lo malo no es el placer, sino el egoísmo. Dios mandó al hombre que viviera y se multiplicara.

Para sobrevivir debía comer y beber; para propagarse debía hacer uso de su sexualidad.

Estas dos obligaciones básicas quiso acompañarlas de placer, para que nos resultasen no solo llevaderas sino atractivas y fáciles de cumplir.

El placer es bueno, querido por Dios. Lo malo es si uno, obsesionado por obtener placer…come por comer, bebe sin sed y sin control, o usa su sexualidad como pasatiempo, por curiosidad, vicio o egoísmo.

A este uso egoísta de la sexualidad se le llama «lujuria».

Resulta difícil de explicar que cuando uno vive la sexualidad de forma egoísta…lo que se ensucia es el corazón.

A un joven le cuesta verlo; las personas con algo de edad lo ven claro.

Recuerdo perfectamente el día en que siendo pequeño iba en coche con mi hermana mayor cuando se encendió una lucecita roja en el cuadro de mandos, un pequeño icono con algo que se parecía a un termómetro sobre unas líneas onduladas.

No sabíamos qué indicaba aquello. Le dábamos golpecitos a cuadro de mandos para ver si se apagaba, pero nada. Al cabo de un rato empezó a salir humo del motor. Se estaba quemando.

Algo así ocurre con la pureza. Cuando cuesta mucho vivirla bien, cuando tenemos demasiadas tentaciones…es que se nos está encendiendo una luz roja que nos avisa: “hay demasiado egoísmo en su corazón”, “usted está pensando demasiado en usted”, “se está olvidando de amar”… Es el momento de reaccionar.

Como escribía San Pablo a las primeras comunidades cristianas de Roma: “Os ruego, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que ofrezcáis vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios, como oblación racional. Y no os acomodéis a este mundo (…) de modo que podáis discernir cuál es la voluntad de Dios; esto es, lo bueno, lo agradable, lo perfecto” (12,1). Vale la pena reaccionar, poner los medios: «Os lo ruego», escribía Pablo.

Creo que la mejor lectura que podemos sacar de este texto de Manglano, es vigilar nuestro egoísmo a la hora de disfrutar los placeres que Dios ha puesto en nuestro camino.

Vigilemos ese piloto rojo de nuestra pureza, y, si se enciende, que no se queme nuestro corazón. Antes pidamos a Dios que nos ayude a que se abra a los demás, que sea generoso, que no piense sólo en sí mismo.

En María tenemos el mejor modelo de bendita pureza. Pidamos ayuda a ella ante la tentación.

Bendita sea tu pureza, y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A ti celestial Princesa, Virgen sagrada María, yo te ofrezco en este día alma, vida y corazón. Mírame con compasión. No me dejes, Madre mía.

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Lázaro Hades.

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5 pensamientos en “7PC: LUJURIA”

    1. Me alegra que lo hayas comprado. Hace un tiempo escribí a Manglano pidiendo permiso para compartir algunas de sus reflexiones y fue muy amable en su respuesta. Supongo que no le llegará el feedback, pero me alegro que se haya vendido un librito de los suyos gracias a un post mío.
      Ojalá todos los escritores y fotógrafos fuesen tan permisibles a la hora de compartir sus trabajos.
      Gracias Ángel.
      Un abrazo.

  1. Vigilemos ese piloto rojo de nuestra pureza, y, si se enciende, que no se queme nuestro corazón.
    Mil gracias…se me encharcaron los ojos de lagrimas.
    Lo compartire con las personas que amo.

    Bendiciones.

  2. Tengo varios libros de Manglano, los de los meses del año y es realmente hermoso y sencillo para disfrutar y aprender a hablar con Dios como nuestro amigo y Padre, difícil el tema del blog de hoy, difícil cuando uno quiere darse en cuerpo y alma y el resto sólo quiere el cuerpo, no es fácil en estos días que nos tocan vivir, por lo menos en lo que a mí concierne y en mi experiencia, encontrar alguien que quiera brindarse de la misma forma que yo busco, pero así es mi querido amigo Lázaro, conservemos un corazón puro par que, cuando nos brindemos a otra persona, sea en forma completa y total, amando con el cuerpo y sobre todo, con el corazón….

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