AUMÉNTANOS LA FE

Foto: Blind Faith - Anjart
Foto: Blind Faith – Anjart

Hace unos días pude volver a compartir un agradable encuentro con uno de mis amigos «alejados». Me ocurre con frecuencia con ellos: sin querer hablar de este tema, siempre acabamos hablando de fe. Lo curioso es que no soy yo quien aborda este asunto, sino ellos quien me interpelan a propósito de mis renovadas creencias.

Con el tiempo y alguna herida he ido aprendiendo a no entrar en infructuosos debates tratando de encontrar razones para creer o no creer. 

A los creyentes nos pueden surgir dudas sobre un punto u otro del mensaje cristiano, sobre cómo entender una determinada afirmación bíblica o un aspecto concreto del dogma cristiano. Son cuestiones que necesitamos que nos aclaren y bajo el amparo de nuestra fe siempre vamos a encontrar a alguien que nos ayude a clarificarlas.

Al contrario, los que se alejan experimentan una duda más radical, que afecta a su totalidad. Por una parte sienten que no pueden o no deben abandonar su religión, pero por otra no son capaces de pronunciar con sinceridad ese «sí» total que implica la fe.

El que se encuentra así suele experimentar, por lo general, un malestar interior que le impide abordar con serenidad su situación. Incluso puede llegar a sentirse culpable.

En los casos que conozco, su reacción casi siempre es la de buscar documentación y formación para argumentar en contra de la fe cristiana, cuando realmente, y bajo mi punto de vista, su inquietud no se apacentará hasta que no aborden positivamente esta situación de cara a Dios y no contra Él.

El ser humano se está alejando hoy de Dios no porque esté convencido de su no existencia, sino porque no se atreve a abandonarse confiadamente en Él.

Los cristianos, por otra parte, lo primero que necesitamos no es «aumentar» nuestra fe en toda la doctrina que hemos ido formulando a lo largo de los siglos. Lo decisivo es reavivar en nosotros una fe viva y fuerte en Jesús. Lo importante no es creer cosas, sino creerle a Él.

En tiempos de duda conviene plantearse si tu corazón busca a Dios o más bien lo rehuye.

A pesar de toda clase de interrogantes e incertidumbres, si de verdad buscamos a Dios, siempre podemos decir desde el fondo de nuestro ser esa oración que oímos de los discípulos en el Evangelio: «Señor, auméntanos la fe».

El que ora así, es creyente.

Señor, auméntanos la fe. Enséñanos que la fe no consiste en creer algo, sino creer en ti, hijo encarnado de Dios para abrimos a tu Espíritu, dejarnos alcanzar por tu Palabra, aprender a vivir con tu estilo de vida y seguir de cerca tus pasos.

Auméntanos la fe. Danos una fe centrada en lo esencial, purificada de adherencias y añadidos postizos. Enséñanos a vivir en estos tiempos una fe fundada no en apoyos externos, sino en tu presencia viva en nuestros corazones y en nuestras comunidades creyentes.

Auméntanos la fe. Haznos vivir una relación más vital contigo, sabiendo que tú eres lo primero, lo más valioso y atractivo que tenemos en la Iglesia. Danos una fe contagiosa que nos lleve hacia una fase nueva de cristianismo en nuestras vidas, más fiel a tu Espíritu y a tu trayectoria.

Auméntanos la fe. Haznos vivir identificados con tu proyecto del reino de Dios, colaborando con realismo y convicción en hacer la vida más humana, como la que quiere el Padre. Ayúdanos a vivir humildemente nuestra fe con pasión por Dios y compasión hacia los que sufren.

Auméntanos la fe. Enséñanos a vivir convirtiéndonos a una vida más evangélica, sin resignarnos a un cristianismo rebajado, donde la sal se vuelve sosa y donde la Iglesia va perdiendo extrañamente su cualidad de fermento. Despierta en nosotros la fe de los testigos y los profetas.

Auméntanos la fe. No nos dejes caer en un cristianismo sin cruz. Enséñanos a descubrir que a fe no consiste en creer en el Dios que nos conviene, sino en aquel que despierta nuestra responsabilidad y desarrolla nuestra capacidad de amar. Enséñanos a seguirte tomando nuestra cruz de cada día.

Auméntanos la fe. Que te experimentemos resucitado en medio de nosotros, renovando nuestras vidas y alentando a nuestro entorno.

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Lázaro Hades.

Gracias Señor por tu amor infinito.

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Fuente: El Camino Abierto por Jesús. J A Pagola

2 pensamientos en “AUMÉNTANOS LA FE”

  1. Pues ya te estoy pidiendo oraciones ..porque eso mismo me pasa con mi hijo mayor….una Cruz preciosa pero que me lleva a pedir la fe sin cansarme …ahora te pido te unas a mis oraciones..para que vuelva y deje de combatir con Dios….porque Dios siempre gana….y se sufre mucho en esta prueba…gracias Lazaro

    1. Gracias a ti Gosspi por compartir tus tribulaciones, que son muy parecidas a las que padecemos todos los que somos padres. Mis oraciones comparten tu petición para que nuestros hijos permanezcan en los brazos de Dios. Si se nos alejan por su voluntad, pidámosle al Padre que nunca los deje de sus manos para que cuando decidan acercarse de nuevo a Él vean despejado el camino de vuelta: es ahí donde nos toca trabajar a nosotros, sin poner muchos inconvenientes a ese caminar que en algún momento de sus vidas ellos quieren iniciar de forma independiente.
      Un fuerte abrazo Gosspi. Pido por tus intenciones.

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