EL FINAL DEL RECORRIDO… ¡A RECOMENZAR!

Se está acabando el año litúrgico.

Hace un año nos subíamos al tren del adviento, como recién nacidos expectantes ante la llegada del Señor y esta semana llegamos al fin de este ciclo habiendo vivido una vida entera con Cristo en todo este periodo.

Este tren ya esta llegando a su destino… para subirse a otro nuevo.

Si se tratase de un año natural, estos últimos días en la tele no dejarían de proyectar resúmenes de todo lo que aconteció a lo largo de los últimos doce meses y no cesarían de mostrarnos la agenda de eventos para el año venidero.

Yo creo que esta semana de ciclo natural cristiano, que va de adviento a adviento, está para eso. Para que hagamos balance de este ciclo.

Si por un momento conseguimos arrebatar “el mando al mando” igual podemos reflexionar un poco sobre ello.

Me refiero al mando a distancia del televisor, que es quien manda sobre nuestras cabezas cuando disponemos de esas noches de precioso tiempo para detenernos a la reflexión. Al menos de vez en cuando, viene bien que podamos distinguir entre minutos de calidad y minutos desaprovechados.

Pues si dispones de alguno de esos momentos tal vez sea el momento de pedir a Dios en estos días la ilusión de comenzar este año con el entusiasmo de una persona joven, nacida de nuevo.

Es el momento de repensar nuestra fe y aprovecharnos de lo bueno que nos aporta sentirnos en permanente comunión con Cristo.

Es el momento de saber que SIEMPRE está esperando a acogernos para que nuestro alma descanse en Él.

Durante estos días hemos de pasar  de nuevo por el arco de seguridad que es Dios.

¿Has observado esos arcos de seguridad que hay en los aeropuertos antes de embarcar?

Cuando llegas ahí, coges una bandeja y comienzas a dejar todo lo que impedirá que pases por ese arco sin que salte la alarma que hace que tengas que volver a ir dejando cosas hasta que puedas pasar.

Tienes que dejar en la bandeja la cartera, las monedas, el reloj, el cinturón y a veces, hasta los zapatos.

Pasas el arco, un señor con pinta de soldado de las películas de Terminator te observa con una mirada tan penetrante que piensas que si lo miras a él va a pitar la maquina y agachas la cabeza para que ni eso perturbe la serenidad del arco ni la del encargado de seguridad que con unos guantes de latex cubriendo sus manos te espera a la salida.

No sé porqué, pero aunque sabes que no llevas nada malo, por momentos pasas por ahí dudando que la alarma va a sonar. Hasta contienes la respiración, no vaya a ser que eso influya…

Pues Dios nos brinda a nosotros otro arco de seguridad. Pero este es diferente.

Aprovéchate de esta semana previa al adviento. Es un buen momento para pasar por ese arco del Señor antes de comenzar el nuevo año litúrgico.

Es momento de pasar y comenzar a entregarle todo lo que nos sobra.

Dejarle nuestros temores, dejarle nuestro dolor, lo que nos perturba… ponerlo todo en la bandeja para que Él lo sostenga.

Soltar nuestros rencores, esa envidia que nos cuesta reconocer que existe, ese juicio constante que mantenemos… Rebusca en los bolsillos de tu interior sin miedo y pasa estos días por el arco pues Dios te brinda la oportunidad de dejarlo todo en sus manos.

Es el momento también de que Dios recoja nuestras ilusiones, que recoja nuestros sueños y nuestros anhelos.

Como en los otros controles, cuando pasas por el arco, te devuelven todo lo que te pertenece. En este caso, Dios nos devolverá lo que nos conviene, lo que nos hará bien, aunque pensemos que no es así.

Confiemos en que el Señor nos va a entregar mejorado todo lo que pase por sus manos, ¡cómo no va a ser así!!. Por eso, todo lo que te preocupe, todo lo que te ilusione y todo lo que hace sufrir, ponlo en la bandeja y entrégala a Él.

Deja que el Señor te sostenga.

De nuevo, millones de gracias aguardan en el corazón de Jesús, esperando que alguno de sus hijos las pida con humildad.

Es muy posible que este año por fin sea cuando venzas ese defecto, conquistes aquella otra virtud, tu corazón vibre con nuevos proyectos y se enamore más y más de Cristo, de personas que aún no conoces y de ilusiones nobles.

Con la gracia de Dios es muy probable que tu vida se haga grande, tu corazón se dilate, seas capaz de encontrar lo valioso de cada cosa que haces, por pequeña que sea.

Es el momento de recomenzar.

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Lázaro Hades.

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7 pensamientos en “EL FINAL DEL RECORRIDO… ¡A RECOMENZAR!”

  1. Ayyyy Señor, que deje todo en la bandeja, que cuando pase por el arco creeré que lo he dejao todo y que pite y pite hata que me quede vacío y Tu me devuelvas sólo lo que sea mejor para mí y en beneficio de mis hermanos.Besos.

  2. Qué hermoso Señor Lázaro. Así debería ser, desprendernos de todo lo malo, hacer una buena confesión para dejar nuestras cosas malas en el confesionario (arco). Dios lo bendiga.

  3. Cada día me enamoro más y más de Él, a veces del Padre, a veces del Hijo y SIEMPRE del Espíritu Santo. Esto último te sonará Lázaro, son palabras tuyas.
    Su Palabra, la Eucaristía, la vida de los Santos (sus mejores seguidores), y también tus escritos, Lázaro, cada uno en el lugar que corresponde, todos colaboráis para agrandar mi amor.
    En cuanto a ti, pido a Dios que puedas seguir escribiendo, contagiándonos de tu gran amor por Él.
    Gracias, siempre.

    1. Gracias Lalita. Me dan mucha fuerza tus palabras para seguir escribiendo. Dios quiera que pueda seguir poniendo mi granito de arena para el Padre se vea correspondido con un amor como el tuyo.
      Dios te bendiga.

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