¡ÁNIMO! SOY YO, NO TEMÁIS.

ANIMO NO TENGAIS MIEDO

La barca, que estaba ya muy lejos de la orilla, era sacudida por las olas, porque el viento era contrario.

Al final ya de la noche, Jesús se acercó a ellos caminando sobre el lago. Los discípulos, al verlo caminar sobre el lago, se asustaron y decían:
Es un fantasma.
Y se pusieron a gritar de miedo.

Pero Jesús les dijo enseguida:
—¡Ánimo! Soy yo, no temáis.
Pedro le respondió:
—Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre las aguas.
Jesús le dijo:
—Ven.
Pedro saltó de la barca y, andando sobre las aguas, iba hacia Jesús.

Pero, al ver la violencia del viento, se asustó y, como empezaba a hundirse, gritó:
—¡Señor, sálvame!
Jesús le tendió la mano, lo agarró y le dijo:
—¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?

Subieron a la barca, y el viento se calmó. Y los que estaban en ella se postraron ante Jesús, diciendo:
—Verdaderamente eres Hijo de Dios.

Mateo 14,24-33

Si no me equivoco mucho, has leído este texto en numerosas ocasiones y probablemente lo acabas de repasar con la vista como el que lee o escucha algo que ya sabe de antemano.  Pues resulta que yo me he propuesto estar varios días hablando de este pasaje del Evangelio de Jesús

En esta nueva etapa del blog quiero animarte a meditar con la Palabra de Jesús de una manera más reposada y al mismo tiempo proactiva. Quiero invitarte a detenerte en todo lo que entre líneas Dios dejó escrito para ti. Mi deseo es animarte a detenerte en la lectura de este Evangelio y que compartas alguna de tus reflexiones.

Quizá te cueste trabajo expresar cómo vives tu fe cuando se trata de hacerlo públicamente, ante tu grupo cristiano o entre los miembros de tu parroquia. Pero si lo haces puedes enriquecer a los demás con lo que guarda tu corazón y al mismo tiempo vas a mantener el mensaje de Jesús vivo en tu entorno si compartes lo que Él está haciendo en ti. Ayudarás a muchos a darse cuenta que compartís sentimientos cristianos y ofrecerás regocijo a quien aún no se atreve a manifestarlo.

Anímate, deja tu comentario cuando termines de leer esta entrada.

VAMOS A “DESMIGAR” EL TEXTO EVANGÉLICO

Situación de la barca de los discípulos. 

Te he señalado en negrita los tres rasgos con los que el evangelista señala cómo se encuentra la barca: “muy lejos”, “sacudida” y “con el viento contrario”.

La barca simboliza a la Iglesia. Con frecuencia evadimos nuestra responsabilidad cristiana al pensar que “la Iglesia” son el Papa, los obispos, los sacerdotes y los religiosos. No llegamos a creer que es “algo” que no va con nosotros. Y no es así. La Iglesia la formamos tú, yo y todos los que en mayor o menor medida nos sentimos atraídos por Jesús. Sirvan los adjetivos usados en este versículo para definirnos a nosotros mismos en el seguimiento del Señor.

O es que en tu caminar no te has sentido alguna vez: ¿muy lejos, sacudido o con el viento contrario?

La crisis de los discípulos. 

“¡Es un fantasma!”

Ayer mismo pude oír esta afirmación hecha por un cristiano en crisis. Cuando se hace de noche y tambalea tu barca, en el momento que aparecen las dificultades, en lo primero que dejamos de creer es en el Señor; su eficacia ya no parece probada.

Primero te preguntas que por qué a ti y al final acabas pensando que todo esto es un engaño. Esta situación acaba derivando en adaptar la fe a la medida de tus necesidades y no tus necesidades a la medida de la fe, a la voluntad de Dios.

¿Te ha pasado alguna vez esto?

Las palabras de Jesús. 

En este Evangelio están tres de las palabras que más te va a repetir Jesús a ti a lo largo del camino que vas a recorrer junto a Él:

Ánimo. Soy yo. No temas.

Cuántas veces nos ha parecido oír en nuestro interior esas palabras de ánimo. En esos momentos de oración reposada en los que realmente comenzamos a sentirnos en conversación con Él porque conseguimos dejar de recitar y comenzamos a hacer nuestro el contenido de nuestra plegaria.

Puede que en alguna ocasión hayas estado hablando con otra persona, cuidando un enfermo o prestando ayuda a quien de ti necesita… ¡y ahí! has visto a Jesús diciéndote: Soy yo.

“No temas”. Me encanta oír estas palabras cuando vienen del Señor. Me las quiero creer cuando me las hace sentir. La primera vez que las oyó María siendo exclamadas por el ángel actuaron como percutor de nuestra fe ante la obediencia sin condiciones de nuestra madre. ¿Y tú, te las crees cuando Jesús te las dice a ti?

La fe de Pedro. 

Tiene gracia. Un hombre como Pedro, que seguro que tenía que ser corpulento y que se atreva a ponerse a caminar sobre el agua, imitando a Jesús. Qué atrevido.

Piensa que esto mismo, en diferentes situaciones, nos los pide también a nosotros. Por ejemplo, tan difícil como caminar por las aguas me resulta a mi dar  el paso a perdonar en muchas ocasiones. Y las consecuencias de un paso en falso en ese sentido son mayores que hundirse en el agua, porque los pies los tendremos a salvo pero no se yo cómo se queda nuestra conciencia al no cumplir ese “…como nosotros perdonamos a los que nos ofenden…” que rezamos a diario.

Hay otra cosa de Pedro en lo que me temo que me parezco bastante.  Antes de rezar, condiciones: Señor, si eres tú…

Parece que lo está provocando para que la gracia concedida sea mayor. Hombre Pedro, te ha sacado de situaciones peores, lo has negado tres veces, los ves venir caminando por el agua cuando te estas hundiendo… y encima le vas a echar valor…

Si Pedro, era Él. Y te ayudó a dar el primer paso para seguirle. Aún lo sigue haciendo con cada uno de nosotros, ¿verdad?

La crisis de Pedro. 

La crisis de Pedro y la de cada uno de nosotros casi siempre tiene la misma procedencia: las dudas.

No somos infalibles. Por supuesto que las tenemos y por eso nos arrugamos ante la más mínima tormenta. Pero con el paso de los años y comprobando que la calma vuelve tras la tempestad y siempre bajo el brazo de Jesucristo, tenemos que memorizar las sensaciones que tenemos en nuestro interior, tanto en los momentos de miedo como en los de calma, para que cuando se repitan situaciones similares sepamos tirar de experiencia vivida.

¿Es Jesús para ti una mano tendida que te agarra en los momentos de crisis? ¿O solo es un recurso esporádico?

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Bien, como te he dicho al principio, me gustaría que enriquezcas estos escritos con tus reflexiones.

Seguiremos hablando sobre este Evangelio. Para esta entrada he usado el material y metodología de los Grupos de Jesús. Poco a poco te iré hablando de esta iniciativa.

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Lázaro Hades.


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5 pensamientos en “¡ÁNIMO! SOY YO, NO TEMÁIS.”

  1. He comenzado a leer tú entrada de hoy y me ha dado hasta susto porque cada una de las situaciones que planteas me pasan a mi con mucha frecuencia. Con que cariño nos vas explicando este precioso pasaje de la Biblia, paso por paso.
    Bebería de hacer copias del titular para que no se olvidara. Cuando vienen las tormentar ¡madre mía!.
    Gracias. Que el Señor te bendiga.

  2. Hola Lázaro, buen día. Un gusto leerte de nuevo y tenerle conmigo, extrañé mucho el blog. Aunque confieso que cuando lo necesité, muchas veces leía y leía nuevamente, como queriendo aprenderlo de memoria. Leyendo el pasaje de la Biblia el día de hoy, acorde a como lo vas “desmigando”, digo, que sucede muchas veces lo mismo conmigo. Muchas gracias por haber vuelto, por volverte a leer, Dios te ha prodigado de Sabiduría para transmitirla a los demás, para “volver a encontrarnos con nuestra fe perdida o escondida”. Gracias y Bendiciones.

    1. Muchas gracias Lourdes, me alegra mucho poder volver a ofrecerte algún motivo para seguir a Dios un poco más. Gracias por tu paciencia y por haber seguido ahí todo este tiempo.
      Que Dios te bendiga a ti y a tu familia.

  3. Qué identificada me siento!!!! con cada palabra escrita, qué difícil se nos hace a veces confiar con el corazón, qué difícil perdonar como queremos ser perdonados…confío en que Jesús está siempre acompañandonos y que vamos a aprender! gracias Lázaro y un gran saludo para todos!

  4. Gracias fue un descubrimiento que me me llenó de ánimo en momentos muy difíciles. Las cosas del Señor hoy fue mi segundo encuentro de los Grupos de Jesús. Dios lo bendiga

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