15 PREGUNTAS EN TORNO A MI FORMA DE CREER

CREO

Después de la parábola del ciego Bartimeo que hace unos días compartía en este blog, he seguido reflexionado sobre el mensaje y he ido recopilando algunas preguntas que me han servido para tomar el pulso de mi fe.

Comparto hoy contigo estas 15 cuestiones a propósito de nuestra forma de creer:

  1. ¿Vivo “ciego” o veo la vida y miro a las personas a la luz del Evangelio?
  2. ¿Estoy “sentado”, instalado en una vida más o menos cómoda, viviendo mi religión solo por costumbre o tradición?
  3. ¿Estoy “fuera del camino”, lejos de Jesús?
  4. ¿Me esfuerzo por liberarme de las resistencias que me impiden vivir el modelo de Jesús?
  5. ¿Estoy atento a las llamadas diarias que me hace Dios?
  6. ¿Necesito desarrollar más mi sensibilidad interior para percibir, más allá de lo visible y lo audible, la presencia del que está sosteniendo mi vida?
  7. ¿Necesito abrir más los ojos, mirar más desde mi interior?
  8. ¿Me he instalado en una religión rutinaria y aburrida?
  9. ¿Busco la forma de alimentar mi fe de una manera nueva?
  10. ¿Por qué me encuentro con tantos que se alejan de mi fe?
  11. ¿Por qué unos se inclinan a creer en Dios y otros sienten la “necesidad” de rechazarlo?
  12. ¿Creer es algo sencillo, o lo he convertido en algo complicado?
  13. ¿Encuentro a Dios dentro de mi o lo imagino en un mundo extraño y lejano?
  14. ¿Estoy atascado tratando de encontrar a Dios con argumentos y no saboreo su presencia dentro de mi?
  15. ¿Soy un cristiano “ciego”, de fe apagada, sin saber cómo mirar la mida como Jesús?

No vivas como una persona que cree saberlo todo. No pienses nunca que tú lo tienes todo claro. No es verdad.

Todos, creyentes y no creyentes, ateos y agnósticos, caminamos por la vida envueltos en tinieblas.

Vive más bien como un ciego que busca luz y se quiere dejar iluminar. Atrévete a enfrentarte con el misterio de la vida confiando en un Dios que no está lejos de ti.

Cuando sientas que está cerca, grita como Bartimeo: “¡Señor, ten compasión de mi!”.

Aquel ciego no sabía recitar oraciones hechas por otros,  solo le bastó gritar y pedir compasión, porque se sentía mal. Ese mismo grito humilde y sincero, repetido desde el fondo del corazón, puede ser comienzo de una vida nueva. Jesús no pasará de largo.

Un pensamiento en “15 PREGUNTAS EN TORNO A MI FORMA DE CREER”

  1. Es verdad, estoy envuelto en tinieblas,pero se donde está la luz.Y tengo puesto el antinieblas. Y voy despacio,muy despacio.Esto no se ni como lo digo,pero lo creo.Es fundamental.CREER.

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