ADVIENTO 2014: ¿Seguimos despiertos? (4)

adviento2014

En nuestra comunidad necesitamos aliento que reavive la esperanza. No podemos seguir alimentando un pesimismo inútil que destruye la raíz de cualquier atisbo de renovación  de rancios comportamientos cristianos.

En este chequeo al que nos sometemos en Adviento ante el acontecimiento magnánimo que supone de nuevo el nacimiento de Jesús en cada uno de nosotros, conviene reparar nuestro desaliento y el pesimismo y abrirnos a la confianza, a la esperanza y a la preparación de tiempos nuevos.

Comencemos por poner nuevas bases que hagan posible la esperanza.

Pero, ¿cómo mirar al futuro cuando parece que no hay futuro? Cuando oímos desagradables noticias sobre comportamientos dentro de nuestra Iglesia no podemos caer en el desaliento, no generalizar ni tampoco esconder la verdad”, como bien aconseja nuestro Papa. Más bien debemos renovar nuestra fe en Dios y nuestra esperanza en un tiempo mejor, pensando siempre que lo mejor de Jesús aún está por llegar.

El sumo pontífice nos anima diciendo que “donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de resurrección“;  “en medio de la oscuridad siempre comienza a brotar algo nuevo, que tarde o temprano produce fruto”.

No sabemos cómo, cuándo y por qué caminos actuará Dios para seguir impulsando su proyecto, pero no podemos mirar al futuro solo desde nuestros cálculos y previsiones.

No será la Iglesia la que fundamente su porvenir sobre sí misma, no puede disponer de su destino. Solo Dios tiene la última palabra sobre la historia. Solo Dios salva.

Aprendamos a vivir cambiando nuestra forma de sentir la fe, con la esperanza y la seguridad de que Dios maneja ese futuro que a veces parece que desaparece. Hagámoslo con una actitud adecuada, “despidiendo” lo que ya no evangeliza y que se ha instalado dentro de nosotros para solo transmitir pesimismo, impidiendo que los caminos de Dios fluyan a través de nosotros porque nos hemos convertido en un obstáculo.

Para ello, quizá haya que dedicar menos tiempo al análisis de defectos, al auto engaño y a excusas externas que nos nublan la vista ante la presencia continua de Jesús en nuestras vidas.

Pongamos nuestra energía, nuestra esperanza y nuestra oración en descubrir los nuevos puentes que Dios nos está tendiendo a re-descubrirle.

Lázaro Hades.

 

 

Deja un comentario