LA VOLUNTAD DE DIOS

IMG_1043Hace algún tiempo una persona me dejaba en la bandeja de entrada de las reflexiones una duda en torno a cómo interpretar la voluntad de Dios. Seguramente esta persona pensará que me he olvidado de ella y no es así.

Son muchas las personas que escriben mensajes en las diferentes entradas publicadas en este blog en sus 4 años de vida y no a todos puedo responder de forma inmediata. Prefiero dejar reposar la cuestión que me plantea cada persona y que sea Dios a través de los acontecimientos el que me dé respuesta para ellos. Al fin y al cabo, el que aquí escribe no anhela otra cosa que ser un puente que facilite el encuentro entre vosotros y su gracia.

Así pues, comprometido continúo en tratar de ayudar en todas vuestras cuestiones, aunque eso sí, con un poco de tiempo, como el que ha pasado desde que la persona de la que os hablo me hizo aquella pregunta. Quería encontrar más luz a la hora de interpretar la voluntad de Dios.

Este asunto no es de fácil respuesta y mucho menos de sencilla asimilación. Voy a compartir contigo una historia que me ha ayudado a verlo un poco más claro:

Una señora en la madurez de su vida, católica perseverante y manifiestamente religiosa, de buena posición económica y aparente plácida vida familiar, hace unos años sufrió el fallecimiento de su esposo y pese a contar con la compañía de sus hijos, ya mayores y con familias encauzadas, comenzó a sentirse muy sola, hasta llegar a un estado depresivo que le hacia difícil ver la imagen de ese Cristo que a lo largo de tantos años llevó por bandera.

Acudía a misa por rutina y su rostro inundado de tristeza no dejaba ver el más mínimo rastro de Dios a su paso.

Dio muchas vueltas, se encontraba perdida. Acudió a sus antiguos amigos de fraternidad pero ya no era lo mismo. No encontraba a Cristo ahí tampoco. La orden religiosa que otros años le daba un cobijo preferente quería seguir ofreciendo su apoyo pero ya no era igual: ella no encontraba a ese Jesús que años atrás la sostenía.

¿Se puede perder la conexión con Dios? 

No es extraño que Jesucristo procure, en las almas que deciden seguirle sin componendas ni medidas, un tiempo inicial de entusiasmo y alegría. 

Quizá te esté pasando a ti mismo porque has comenzado de nuevo a rezar y experimentas el gozo de su compañía; o bien porque te entregaste del todo a Dios hace poco tiempo y el camino te parece amable e incluso sencillo; o incluso porque renovaste tu caminar con un amor nuevo a tu vocación (tu trabajo, tu familia, tus amigos), que ha hecho brillar tu existencia entera…

Más tarde, el Señor purifica el afecto de los suyos a través del sacrificio.

Piensa en los Doce durante la Pasión de Jesús y después de su sepultura. Piensa en sus ánimos, reponiéndose junto a María. Piensa en los fracasos de Pablo en sus viajes apostólicos.

De ese modo, en el crisol del sufrimiento, aprendieron a disfrutar del amor de Dios y de la compañía de su Cristo incluso cuando no conseguían verle luminoso y ardiente, victorioso.

Los grandes amigos de Dios lo han experimentado con particular dramatismo: es la soledad a la que Dios Padre conduce a los santos para que lo amen exclusivamente a Él y, por Él, a todas las criaturas.

Otras veces, usa de la sequedad espiritual, como en el caso de la beata Teresa de Calcuta, que confiesa en sus cartas más íntimas no encontrar a Jesús, ni en la contemplación ni en la acción a la que dedicaba enteramente sus jornadas… ¡Duras son estas palabras que dejan entrever la inmensa oscuridad de una conciencia obediente!

No hay que alejarse tanto y en nuestros días puedes ver historias como la de señora de la que os hablo. Pero, ¿qué pasó con ella?

Pues ahora es feliz. Ha vuelto a encontrar a Jesús. Ha vuelto a sentirse amada por Él, a vivir de nuevo esa efervescencia que producen los encuentros con Cristo sin interferencias.

Y, ¿cómo lo ha encontrado?

La respuesta está unos párrafos más arriba: amándolo exclusivamente a Él, y por Él, a todas su criaturas.

A lo largo de su vida los bienes materiales, con manifiesta honradez y generosidad administrados, habían ensombrecido, quizá demasiado, la espiritualidad que sin duda era la mayor virtud que esta mujer tenía dentro de sí.

Durante todo ese tiempo, pese a sentir el amor de Dios, la zona de comfort en la que se acomodaba tenía mucho más de material que de espiritual.

Y bien, después de pasar por la pérdida de su ser más querido, de periodos anímicos muy bajos, de encontrarse fuera del mundo del que ella pensaba que Dios le había diseñado, llegó a entender que la voluntad del Padre era que le encontrase en otro sitio: ayudando a los demás.

Se incorporó al equipo que ayuda en un comedor social. Desde el primer día volvió a ver al Señor, de nuevo ha salido a su encuentro, o quizá siempre estuvo ahí pero era ella la que esquivaba el verdadero camino que Jesús tenía abierto para ella.

Es feliz. Y me alegra mucho saberlo. Es feliz ayudando a los demás.

La voluntad de Dios no se puede interpretar a través ningún diccionario. Pero estoy seguro que tarde o temprano te enseña el camino correcto. Eso sí, a tenor de lo visto y lo vivido, nos va costar vivir experiencias con las que a veces no contamos. No hay más que comprobar lo que sufrió Jesús cuando pisó nuestro mundo.

Gracias por estar ahí.


 

Lázaro Hades

2 pensamientos en “LA VOLUNTAD DE DIOS”

  1. Gracias por tus escritos¡ , que importante refleccionar en la voluntad de Dios, sobre todo cuando las cosas no van bien; justamente la semana pasada me preguntaba: como poder aceptar, abrazar y más que nada , poder identificarnos con la voluntad de Dios, cuando es cruz, CON. ALEGRIA?
    Al terminar mi oración obtuve una respuesta que comparto; (decidí abrír la notificación de la meditación ese día de “hablar con Dios” les agrego la página, si les interesa: http://www.hablarcondios.org/meditaciondiaria.asap
    “El olvido de sí mismo, el no andar excesivamente preocupados de las propias cosas, -La humildad- , nos enseña que unidos a El, también nosotros podemos dar un valor de salvación a nuestro sufrimiento, que entonces se transforma en gozo” .. En la Cruz, pero Pero como? ” .. ” La Alegría del sacrificio por el bien de los demás” .. mmm.. Amor, Servicio, Sacrificio = ..” Alegría de la penitencia por los pecados personales y del mundo”

    Mucho material para meditar y mucha oración para poder ejecutar ¡

    María

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