Archivo de la categoría: MIS ESCRITOS

¿ESTÁS EN SILENCIO?: JESÚS TE HA DEJADO UNA CARTA

“No comprendieron que les hablaba del Padre” (Juan 8,21-30)

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A veces nos cuesta también a nosotros comprender de qué nos está hablando Jesús, de la misma forma que les ocurría a los fariseos protagonistas del Evangelio de hoy. Como hemos comentado, estas lecturas de Juan previas a la Pasión, son algo más densas y de un lenguaje no tan claro como las parábolas a las que tan bien nos tiene acostumbrados Cristo para entender su mensaje.

No obstante sólo basta insistir en nuestro silencio de estos días para dejar que El nos hable.

¿A través de los acontecimientos?

¿A través de la oración, de un momento de recogimiento?

¿De un encuentro con alguna persona especialmente reveladora?…

Son muchos los medios con los que Dios se comunica con nosotros si estamos dispuestos a oírle.

Hoy parece insistir con los más sordos y ha decidido ponerse en contacto con nosotros por escrito. Nos ha dejado una carta.

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UNA CARTA DE JESÚS PARA TI Seguir leyendo ¿ESTÁS EN SILENCIO?: JESÚS TE HA DEJADO UNA CARTA

CARTA A JESÚS: ¿490 OCASIONES DE PERDONAR?

“Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar…? Jesús dijo: No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” (Mateo 18, 21-35).

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Querido Jesús:

Hoy me gustaría transportarme en el tiempo hasta poder convivir contigo los mismos momentos de tu vida que durante esta Cuaresma nos estás contando a través de tu Evangelio, que no sé como lo haces, pero consigues que se actualice automáticamente como si se tratase de uno de los sofisticados aparatos electrónicos de este siglo, para ofrecernos cada día la última versión y la que realmente se adapta a nuestras necesidades de cada día.

A mi me gustaría ir por allí por Nazaret y encontrarme contigo para poderte hacer algunas preguntas sobre cosas que no termino de entender.

Lo más seguro que te acabase resultando un poco pesado, porque cada vez que estuvieras explicando alguna parábola, allí estaría yo haciéndote una y otra pregunta y tú soportando ahí otra vez al cansino Lázaro. No. No creo, con la paciencia que tuviste con los apóstoles, y lo bien que te caían a ti los Lázaros… Seguir leyendo CARTA A JESÚS: ¿490 OCASIONES DE PERDONAR?

CARTA A UN TIBIO

Querido amigo tibio: hoy te toca a ti.

Hacía tiempo que tenía pensado escribir una carta personal para ti pero ocurre que estaba esperando que Dios me dictara algún renglón que contuviese el mensaje adecuado para que entendieras que no tengo nada contra ti, sino todo lo contrario. Te tengo una profunda estima.

Confiaba en que Dios me hiciera ver como mostrar que tu tibieza ha de mantenerme tibio. Si quieres la llamo frialdad, no te preocupes, este es un asunto de fondo, no de forma. El caso es que me prestes atención.

El primero que tenía que tener las cosas claras era yo. Dios me hecho saber que no se trata de convencer a nadie. Mi entusiasta ilusión por compartir lo mismo que yo sentía me hacía precipitarme a la hora de contarlo y llegaba a resultar rallante (como diría mi adolescente rival pugilístico de hace unos días) con mi enamorado discurso. Seguir leyendo CARTA A UN TIBIO

UNA CARTA PARA DIOS: HE CUMPLIDO UN AÑO

Querido Dios, hace tiempo que no te escribo, aunque me consta que sabes de mi, por lo que ves y por lo que te contarán los santos que me tienen en su agenda.

Se que es mala fecha para entretenerte con mis cosas, estarás preparando el nacimiento de tu Hijo y este fin de semana será de locos… de locos de amor.

Ya sabes que si necesitas algo de mi para esto del Nacimiento me tienes a tu disposición. De momento me sigo encargando de hacerle sitio a tu Hijo en mi interior y contándoselo a algunos amigos para que no les pille desprevenidos.

Pero bueno, no te quiero entretener demasiado. Al grano, lo que quería contarte es que ya ha pasado un año. Seguir leyendo UNA CARTA PARA DIOS: HE CUMPLIDO UN AÑO

CARTA A UN HERMANO EN CRISTO

Hoy he recibido un comentario a propósito de la reflexión que escribí sobre la Madre Teresa de Calcuta titulada “Feliz de no ser nadie, ni siquiera para Dios”. Quizá el título de esa entrada es muy impactante pero el contenido de ese artículo contenía un mensaje de ánimo y de confort a hacia los que han vivido situaciones similares a la ejemplar religiosa.

No obstante, la carta anónima que hoy he recibido me ha hecho dudar sobre su aprobación para ser publicada en el blog. La publicaré aquí y trataré, con el aprendizaje que Dios me ha ido dando estos meses, de dar la respuesta más acertada a un hermano nuestro con el propósito de hacerle ver que únicamente en Cristo encontrará la calma a su tribulación.

La carta de nuestro anónimo dice:

Resulta magnifico y sorprendente la capacidad para asumir el sufrimiento de una manera tan pura y noble como la Madre Teresa de Calcuta. Yo he convertido mi vida en la expresión más antagónica de la suya, he cometido todos los pecados mortales habidos y por haber y no solo una vez, sino una detrás de otra, mi comportamiento ha hecho y sigue haciendo sufrir de modo supino a las personas que más me quieren. Me oculto tras una máscara de aparente tranquilidad para evitarles más sufrimiento y cuanto más lo hago más las hago sufrir. Dios no me ha abandonado nunca, pero yo le abandoné a él hace mucho tiempo, por momentos me asaltan ideas como suicidarme, ya lo intenté una vez cortándome las venas y tomando pastillas. Seguir leyendo CARTA A UN HERMANO EN CRISTO

Una carta para Dios: LA HUMILDAD

Querido Padre:

Después de recibir una carta de Dios para mí y reflexionar sobre su contenido, me animé a responder a tu mensaje.

Encontré una enorme satisfacción con ese dialogo tan figurado con auténticamente reconfortante para el alma. Al mismo tiempo eso me ha hecho descubrir que esta vía de comunicación tan directa puede aflorar más de una reflexión que me gustaría compartir contigo, Señor.

En esta ocasión quiero hablarte de la humildad.

En mi aprendizaje para vivir en cristiano he descubierto que uno de los valores más reconfortantes que nos enseñaste cuando estuviste entre nosotros fue tu humilde comportamiento.

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Una carta de María para mí.

Llevaba unos días sin abrir el buzón de la correspondencia espiritual aún a sabiendas que había llegado una carta para mí. He comprobado que en realidad, no era solo para mí.

Yo la recibo, pero nos la envía María, nuestra madre del cielo, para tí y para mí.

¿La abrimos?.

Esto es lo que hoy María te dice a ti:

Estoy al lado de la cruz y desde allí recurro a tu soledad.

Tú que tantas veces me miraste sin verme y me oíste sin escucharme. Seguir leyendo Una carta de María para mí.

UNA CARTA PARA DIOS: Gracias Padre

Querido Padre:

Hoy quiero darte gracias y no se bien porqué. No ha ocurrido nada especial en estos días para tener un gesto de agradecimiento hacia ti que sea de mayor relevancia que todos los que habitualmente ocurren y en la mayoría de los casos no te se reconocer.

Tal vez sea que comienzo a darme cuenta que estás conmigo constantemente y me haces fácil recurrir a tu presencia en mí. Gracias Padre.

Pero, comienzo a descubrir que Seguir leyendo UNA CARTA PARA DIOS: Gracias Padre

Juan Pablo II

Se acerca el día de la beatificación de Juan Pablo II y quería tener un espacio para él en el blog.

En estos días se escribe y se proyectan todo tipo de artículos y documentales en torno a su persona. Dificilmente podría añadir más información a lo que se dice.

Os dejo algunas referencias por si queréis leer más: vídeos, calendario de la beatificación, biografía, el milagro de la beatificación, oraciones

No obstante, como siempre hago cuando quiero hablar sobre un tema, me puse a investigar y seguro que saldría lo que debería publicar en mi página, cuyo Jefe de Edición no es otro que el Señor que usa mi teclado y me pone delante a todos vosotros para que me sigáis motivando cada día a seguir escribiendo e intentando no defraudaros en exceso, como diría Pablo Dominguez (algún día hablaremos de su Ultima Cima).

Y la imagen de Juan Pablo II que hoy me puso delante el Jefe de Edición es esta:

Esta foto se la hizo su fotógrafo personal, Arturo Mari,  el 25 de marzo de 2005. El primer Viernes Santo, en sus 27 años de pontificado, en el que Juan Pablo II no asisitió al Via Crucias en el Coliseo romano. Murió 8 días después, Seguir leyendo Juan Pablo II

Una carta para Dios: La Humildad

Después de la lectura del Evangelio de hoy, que habla sobre la humildad, os invitamos a leer de nuevo esta carta:

Querido Padre:

Después de recibir una carta de Dios para mí y reflexionar sobre su contenido, me animé a responder a tu mensaje.

Encontré una enorme satisfacción con ese dialogo tan figurado con auténticamente reconfortante para el alma. Al mismo tiempo eso me ha hecho descubrir que esta vía de comunicación tan directa puede aflorar más de una reflexión que me gustaría compartir contigo, Señor.

En esta ocasión quiero hablarte de la humildad.

En mi aprendizaje para vivir en cristiano he descubierto que uno de los valores más reconfortantes que nos enseñaste cuando estuviste entre nosotros fue tu humilde comportamiento.

Me ha costado entender el verdadero significado de esta palabra. Principalmente porque siempre lo he querido entender desde un punto de vista humano, como una proyección de las personas hacia su entorno, como una cosa que los demás tenían que notar en mí. Y no es así.

La humildad no consiste en echarnos cubos de basura encima.

No es contestar que cantamos horrible cuando alguien nos dice que cantamos bien, no es restarnos mérito diciendo que era fácil un brillante trabajo o un examen cuando hemos sacado un buen resultado.

Creo, Señor, que ser humilde es sentirse parte de ti.

Sí, resulta algo profundo, pero creo que la humildad es saberse instrumento tuyo. Dejarnos caer en tus manos para que seas tú el que nos dirijas.

Depositar en ti la confianza extrema que supone convertirme en el lápiz con el que traces el dibujo de mi vida y entender qué quieres que haga cuando esos trazos no son lo que yo esperaba.

La humildad es saber escucharte a ti y desoír lo que mi humilde razón humana me está diciendo evocándome a pensamientos resultadistas.

He llegado a esa conclusión, Señor, la clave está en saber escucharte.

En saber esperar a que seas tú el que decida cuándo quieres hablarme.

Intentar que el ruido que hay a mi alrededor no me impida oírte, concentrarme en tu Palabra.

Te pido paciencia, estoy en ello. Recuerda que soy un aprendiz de cristiano.

Una vez que he conseguido aprender que eres tú el que está dibujando, el que maneja este lápiz, he comenzado a adivinar (aunque aún no he llegado a abordar esa lección) que la felicidad es algo que se vive paralelamente a tus acciones y que es una consecuencia de vivir convencido en que tú eres el que dibuja.

He aprendido que cuando permites el sufrimiento cercano, la enfermedad o la tristeza infundada, nos estás diciendo algo que solo si somos humildes podremos entender.

He aprendido a saber que basta con saberse un instrumento en tus manos. En saberse una parte de ti. El resto, lo trazas tú.

Gracias Padre.

Lázaro Hades.

UNA CARTA DE DIOS PARA MI: Vitaminas para el Alma.

Parece que funciona bien la correspondencia entre el Cielo y la Tierra, pues de nuevo he recibido una carta de Dios para mi. La verdad es que el continuamente nos está enviando mensajes y si estamos atentos podemos verlos donde otros no lo harían. En mi caso además, cuento con varios “carteros” que me hacen llegar sus cartas con mucha celeridad y con mucho amor. Parece que Dios sabe qué y cuándo tiene que ponerlos a trabajar para que me transmitan sus misivas.

Os dejo la última.

Querido Lázaro:

Cuando las horas de desaliento te invadan el alma, y las lágrimas afloren en tus ojos, búscame: YO SOY AQUÉL que sabe consolarte y pronto detiene tus lágrimas.

Cuando desaparezca tu ánimo para luchar en las dificultades de la vida, o sientas que estas pronto a desfallecer, llámame: YO SOY LA FUERZA capaz de remover las piedras de tu camino y sobreponerte a las adversidades del mundo.

Cuando, sin clemencia, te encontraras sin donde reclinar tu cabeza, corre junto a mi: YO SOY EL REFUGIO, en cuyo seno encontrarás guarida para tu cuerpo y tranquilidad para tu espíritu.

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UNA CARTA PARA DIOS: La pérdida de un Ser Querido.

Querido Padre,
Perdona que te moleste en estos momentos con mi carta pues se que andas con el inicio de la Cuaresma y estarás muy ocupado guiando a cada uno de nosotros en este camino de conversión hasta la Resurrección de tu Hijo. Ojalá que resucite en el interior de cada uno de nosotros y que esta sea la Cuaresma de nuestra Vida.

Ayer, Miércoles de Ceniza me hiciste reflexionar a propósito de lo que somos. Me refiero al “polvo eres y en polvo te convertirás”. Estuve reflexionando sobre lo efímero que es nuestro paso por este mundo y sobre cómo afrontar nuestra marcha o la pérdida de un ser querido.

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UNA CARTA PARA DIOS: EL SUFRIMIENTO

Querido Padre:

De nuevo me dirijo a ti, en mi caminar para aprender a vivir en cristiano, y en esta ocasión quería hablarte del SUFRIMIENTO.

Yo pensaba Padre, que sabía lo que era el sufrimiento. Incluso durante un tiempo, me sentía abandonado por ti, como Jesús en su conversación contigo en el huerto de los olivos, antes de su muerte.

Perdóname, llamé sufrimiento a una virtud. No sabía que contaba con la virtud de poder sostenerme en él para poder estar más cerca de ti.

Poder poner los pies sobre las pequeñas y pasajeras dificultades que la vida me ha ido planteando me ha hecho volver a acercarme a ti.

Mi sufrimiento era el instrumento que utilizaste para que volviera a ti… y cuando me liberas de él, me da vértigo volver a confundir el bienestar con la felicidad.

Por eso a veces, tras ver la luz, se me hace de noche y tengo que volver a preguntarme qué quieres de mí.

Ya he aprendido que ante cualquier situación he de volver a mi principal razonamiento. Volver a pinchar el centro del compás que traza las circunferencias perfectas de la vida. No olvidar nunca que tú eres El Eje.

Ya sé que el sufrimiento propio o el de los demás nos va a acompañar hasta el final de nuestros días en la tierra.

Pero también sé que el sufrimiento juega un valor de mucha importancia en el proceso de maduración de una persona, que ayuda a arrancar del alma las raíces del egoísmo y la contemplación narcisista del propio ego.

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¿QUÉ QUIERES DE MI, SEÑOR?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Señor…

Tú me conoces mejor que nadie,
a ti no puedo engañarte;
a ti no puedo mentirte porque vives dentro de mí.
Miras mi interior desde adentro,
donde nunca nadie ha mirado,
sin embargo, a veces te siento tan lejos;
como si una fuerza superior a mis fuerzas
quisiera apartarme de tu lado
;
de lo que significas en mi vida;
de lo que fuiste en mi pasado.

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Mi respuesta a la Carta de Dios para mí.

Como sabes, hace unos días recibí una Carta de Dios para mí. Te recomiendo que la leas antes de ver este texto que he escrito para responderle.


Querido Padre,

En primer lugar quiero agradecerte que te hayas detenido por un momento a escribir una carta para mi. Solo el hecho de interrumpir tus múltiples ocupaciones y dirigirte a mi, me hace ser más responsable en mi aprendizaje cristiano al saber que el Maestro no me pierde de vista.

Ya me habían advertido que en cuanto me pusiera en tus manos me sería imposible separarme de ti. Aunque no imaginaba que tendría tantas oportunidades de coincidir contigo.

Al principio creía que solo me escuchabas en mis apresuradas y exigentes oraciones. No sabía que hablar contigo a través de la oración es un regalo que me estabas ofreciendo. Señor, perdóname por no haber confiado en ti.

Me agitaba, como bien dices en tu carta, ante las contrariedades que encontraba en mi camino. Pobre de mí, pues no sabía que tus manos me estaban sujetando y que solo tenia que dejarme caer en ellas. Señor, perdóname por no haber confiado en ti.

Jesús, trataba de abandonarme en ti, pero quería que todo ocurriese deprisa. No entendía  que el abandono en el Señor es algo que ha de madurar, que debía dejar crecer en mi interior un sentimiento nuevo que lógicamente necesitaba que mi alma estuviese abierta de par en par a tu mensaje. Se paciente conmigo. Señor, perdóname por no haber confiado en ti.

Es cierto que continuamente he estropeado tus planes. No he evitado que mis preocupaciones y el qué pasará después, me impidiera dejarme caer sobre tu red y he entorpecido que tus planes para mí se realizaran con normalidad  Es difícil Señor, dame un poco de tiempo. Señor, perdóname por no haber confiado en ti.

Maestro, tu bondad me hace creer que puedo automedicarme con tu medicina. No he dejado que seas tú el que “razone” por mí y he dejado que mi inseguridad maneje mi consciencia a la hora de afrontar mis problemas. Señor, perdóname por no haber confiado en ti.

Dios mío, permíteme liberar la atadura que con mi pensamiento y actitud cobarde han apretando tus manos que siempre han estado abiertas para complacer mi angustia y regalarme una paz que no conocía. Señor, perdóname por no haber confiado en ti.

Por último Señor, te doy gracias por poder haber escrito esta carta. Por poderla haber escrito conjugando todos los verbos en pasado. Por haber entendido que era necesario recorrer este camino juntos para encontrarme con este presente.

El presente que me estás mostrando es un regalo tan inesperado para mí como sorprendente es su magnitud y el bien que me hace tu presencia.

Sí, Señor, me quiero abandonar en ti. Dame fuerza para tener la constancia suficiente, para que nunca dejes de ser el Eje.

Señor, confío en ti.

Lázaro Hades